Piensas en hijos del corazón y no
te decides, pues ahora te comparto mi experiencia para que no esperes más
tiempo.
Muchos años atrás sentado en la
sala de mi antigua casa, me imaginaba a un niño o niña que necesitaba ayuda y
me preguntaba que seguramente era el momento de poder retribuir a un niño o
niña.
Pasaron los años de casados y
biológicamente tuvimos una hija, por cosas del destino no había
forma de tener otro embarazo, continuamos en la espera, sin embargo concluimos
con mi esposa y mi hija que sería bonito adoptar, fue entonces como nos
acercamos al Consejo Nacional de Adopciones de Guatemala CNA quienes son los encargados de velar por
el proceso legal de adopciones en este País.
Fue así como luego de cumplir con
una serie de requisitos y pruebas psicológicas, obtuvimos nuestra
certificación para adoptar y gracias a Dios cumplir el sueño que teníamos
y de esta manera conocimos a nuestro hijo de corazón "Guicho",
y desde entonces hemos tenido infinidad de experiencias con este cambio de vida.
Guicho llegó a nuestras vidas
cuando tenía dos años de nacido, ya son casi 10 años de convivencias y de
contar con una vida llena de aprendizajes, de retos actitudinales,
de cambios repentinos de carácter, de continuar día a día con este proceso de
adaptabilidad, quizá un camino que creíamos fácil no lo era y ya te contaré más
adelante el porqué de estos cambios.
Conforme pasaron los años de
convivencia con nuestro hijo, conocimos su carácter fuerte, a pesar de tener
dos, tres o cuatro años, el comportamiento era duro, pasaban los días, pasaban
las noches y no entendíamos porque el carácter de nuestro hijo es así, hemos
dado todo lo mejor, al menos eso pensamos para que él no le falte lo necesario,
principalmente cariño y amor, pero sentimos o percibimos como que él estuviera
vacío y nos rechaza.
Mi esposa se encargaba de
cuidarlo en casa, mientras mi hija salía a estudiar y en mi caso, tomaba camino
hacía mi trabajo, pero teníamos momentos en donde mi esposa llamaba
compartiendo que ella ya no aguantaba una vida así por la actitud de nuestro
hijo, a pesar de tener dos años de edad, no fuera obediente (tiraba las cosas y
nos regañaba a todos), que respetara a sus papás y a su hermana, pero era duro,
puesto que para él, nosotros éramos unos extraños.
Pasaron los años y llega el
momento de iniciar su vida escolar, con 4 años de edad, ingresa a su primer año
de estudios y durante la primera semana de clases, el colegio nos
atormenta con la noticia de retirarlo por mala conducta. Bueno el colegio exageraba.
Pero pronto había que buscar ayuda, rápidamente vimos alternativas con mi
esposa, buscando Psicólogos y Neurólogos..... Pero sería esto nuestra mejor
opción para un mejor futuro......
Iniciamos un proceso con Profesionales, pero por los altos costos en consultas,
obtuvimos apoyos con carácter social por parte de universidades privadas de
Guatemala quienes nos han abierto las puertas, nos indicaron que se trataba de
un tema de falta
de atención o concentración, por lo que trabajamos en conjunto, llevando a cabo las tareas
asignadas, quién más trabajaba de forma fuerte junto a nuestro hijo era mi
esposa, sacrificando muchos aspectos de nuestras vidas, pero valioso para ver
progresos enormes.
El trabajo realizado no ha sido de unas cuantas semanas o meses, ha sido un
proceso de formación de varios años, llevamos en promedio 8 años, pero esto aún
no termina, cada año de vida es una etapa diferente, porque a medida que la
edad va avanzando hay nuevos retos, curiosidades, cambios de cuerpo y mente, son
tantos detalles que van requiriendo mucho aprendizaje para él y a la vez para
nosotros como padres.
Como han apreciado este proceso
ha sido largo, pero valioso, de mucha disciplina, perseverancia, enfocados a
que nuestro hijo en un futuro aporte de buena manera lo aprendido hacia la
Sociedad que en algún momento demanden de él, nuestro sueño es que cumpla los
sueños hermosos que tiene y que también deje un legado lindo.
Continuará la historia de vida. Nos vemos pronto, Saludos.